Según la Organización Mundial de la Salud, los probióticos son microorganismos vivos que cuando se administran correctamente y en cantidades adecuadas, nos aportan grandes beneficios a nuestra salud y refuerzan nuestro sistema inmunitario. Y esto es así porque ayudan principalmente a mantener nuestra flora intestinal, una colonia de bacterias y hongos que nos protege.

La flora bacteriana, también conocida como microbiota, se determina en el  momento en que nacemos y después de setenta y dos horas tras del parto, ya contamos con millones de bacterias y levaduras. Estos microorganismos serán los responsables del correcto funcionamiento de nuestro cuerpo a nivel digestivo e inmunitario durante toda la vida.

En ocasiones, esta flora bacteriana puede verse alterada, bien sea por el uso prolongado de antibióticos, una infección intestinal, una enfermedad inflamatoria o también podría verse perjudicada por una mala alimentación. Y es aquí donde entran el juegos los probióticos, pues serán los responsables de restablecer los niveles de microorganismos beneficiosos y combatir las bacterias dañinas responsables del desequilibrio que sufrimos.

Cómo debes tomar los probióticos

Los probióticos pueden tomarse en forma de suplemento alimenticio o a través de determinados alimentos. Algo que debes tener en cuenta es que contengan al menos una de las dos cepas más importantes, que son el Lactobacillus y el Bifidobacterium.

Unos de los alimentos que contienen probióticos es el yogur, pero es importante que revises siempre las etiquetas y te asegures que contienen alguna de las cepas que te hemos mencionado. Actimel, por ejemplo, contiene la cepa Lactobacillus Casei DN 114001 y según numerosos estudios científicos, ha quedado demostrado que influye muy positivamente en nuestro organismo y mantiene la flora intestinal en condiciones óptimas.

Igual que el yogur, otros alimentos como determinados tipos de quesos, los encurtidos, el kéfir o el miso, son muy beneficiosos para nuestra salud y hacen que nuestro sistema inmunitario se refuerce notablemente.

Si vas a consumir alimentos probióticos, lo ideal es que lo hagas por la mañana en ayunas o a antes de ir a dormir; por eso los lácteos son una opción muy recomendable. Aún así puedes consumirlos también durante las comidas.

Si lo que te planteas es tomar algún suplemento alimenticio, debes prestar atención si estas siguiendo algún tratamiento con medicamentos recetados, pues podrías sufrir malestar estomacal e incluso gases. Evita las bebidas calientes en el momento de ingerirlos y si estás en tratamiento con antibióticos deben mediar al menos tres horas antes de tomarlos.

Además, en este caso, sería recomendable hacerlo al final de las comidas, pues el estómago vacío podría destruir la potencia de las bacterias al entrar en contacto directo con los ácidos estomacales. Aún así, cada cápsula, comprimido o sobre es específico y lo más recomendable es consultar con un experto para saber exactamente cómo ingerirlo.

Enlaces de interés: Youtube de Actimel

 

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