No son pocos los que se preguntan a diario si están llevando a cabo una dieta sana y equilibrada. Una pregunta que es normal que se hagan, puesto que la preocupación por cuidarse cada vez es mayor en las personas de a pie. No obstante, ¿cómo debe ser una dieta equilibrada?

Unos consejos que pueden ayudar a muchos

Resulta bastante curioso que las personas empiecen a preocuparse por llevar a cabo una alimentación más sana a lo largo del verano, cuando es el momento de comenzar la operación bikini o lucir un poco de “tipo” en las playas. Pero, en realidad, hay que llevar a cabo una buena alimentación a lo largo del todo el año.

Pero, ¿qué es realmente una buena alimentación? ¿Consiste únicamente en recibir vitamina C para fortalecer el sistema inmunológico con cítricos o Actimel? ¿En comer únicamente verduras  y dejar de lado la carne grasa? ¿Consumir muchas hortalizas?

No, llevar a cabo una alimentación sana va mucho más allá. Para empezar, la hidratación es esencial para poder mantenerse sano. Y por hidratación no nos referimos únicamente a tomarse una caña en un bar. Es bueno que se beba un poco de cerveza en verano, pero bebidas como el agua deberían ser las más consumidas para evitar problemas de salud como la deshidratación, especialmente en los niños que recurren a las bebidas con gas, las cuáles son bastante insanas en verano.

Cuando se trata de comer, por supuesto la verdura y la hortaliza forma una parte importante de la dieta, intentando comer una de estas dos cosas a lo largo del día, ya que son una fuente rica de fibra e hidratados de carbono. En verano especialmente la verdura es importante, pues está compuesta principalmente por agua y ayuda a hidratarse, evitando así recibir calorías de más. Con el calor llegan las ganas de tomarse una fruta fresca, como la sandía, pero dado que es más agua que nutrientes, no es recomendable abusar de ella. Hay que ir a por otras frutas frescas, como puede ser la papaya.

A lo que nunca hay que recurrir en verano son a las dietas “milagro”. Estas dietas lo único que aportan al cuerpo son calorías vacías, sin ningún valor nutricional para el organismo, lo que es muy perjudicial para la persona. Especialmente en verano, todos los nutrientes son necesarios, y seguir una de estas dietas puede acabar provocando que la persona caiga enferma por consumir más calorías de las que recibe su organismo.

Dejar respuesta